Navegación interna

domingo, 22 de febrero de 2026

POR QUÉ TU CEREBRO SE "BLOQUEA" EN EL PEOR MOMENTO (ZONA CERO)

Bomberos atendiendo una emergencia
 

Importante:  La presente publicación es una transcripción de un video de la «Dra. Menchu Moreno | Psicóloga Colegiada,» 🚀   que lo puedes ver en su canal oficial «Menchu Psicóloga» 🚀  y de paso si lo deseas te suscribes, que apoya mucho su trabajo, muy útil para conocer la psicología. ❤️ y de paso si lo deseas te suscribes, que apoya mucho su trabajo, muy útil para conocer la psicología; ❤️ pudiendo luego cada quien 🔎 profundizar investigando en internet los patrones mentales y miedos que ella extrae de cada personaje.

 

Hoy vengo a explicarte por qué tu cerebro se apagó para que tú pudieras seguir respirando. Se llama inmovilidad tónica y entender cómo funciona es la única forma de dejar de culparte por haber sobrevivido a una situación super delicada.

Cuando alguien sufre un shock extremo, esperamos que luche o que huya de allí, ¿no? Esto es lo lógico.

shock

Pero lo que más habitualmente ocurre es justamente lo contrario. La persona se congela, se paraliza y se queda quieta y después se echa la culpa. «¿Por qué no hice nada?,» «¿Porque no me moví?.» Y esto pasa en accidentes, pasa en agresiones, en diagnósticos médicos y en cualquier momento donde tu mundo de repente explota en un segundo.

Y no es que no quisiera reaccionar, es que tu cerebro decidió hacer otra cosa. Y es una respuesta evolutiva. Tu cerebro detecta que las amenazas son tan grandes que ni puedes luchar ni puedes escapar. Entonces activa el modo de supervivencia más primitivo, que es quedarse paralizado, congelarse.

Esto es lo mismo que hace, por ejemplo, un ciervo ante los faros de un coche o una gacela cuando el león ya la alcanzó.

En este momento, tu corteza prefrontal se apaga, el hipocampo deja de funcionar y tu sistema límbico toma el control y no decides nada. Tu cerebro lo hace por ti y esa decisión puede dejarte atrapado en ese instante durante muchísimos años.

Esto afecta no solamente a grandes traumas, sino también a pequeños bloqueos en el trabajo o a quizá discusiones con tu pareja. Así que hoy vamos a ver tres mecanismos que se activan en ese minuto cero, en esa zona cero, en el momento en que tu vida de repente cambia completamente.

Así que vamos a ver primero por qué tu cuerpo se paraliza cuando más necesitarías moverte. Lo segundo, cómo tu mente se desconecta para no sentir el horror. Y el tercer punto, porque ese momento queda grabado en tu cerebro como si acabara de pasar ayer, aunque hayan pasado años. Y al final te voy a dar algunos pasos concretos para ayudarte a ir saliendo de ahí.

El primer mecanismo la inmovilidad tónica:

...es cuando alguien ante un peligro extremo se queda literalmente congelado. No puede moverse, no puede hablar, no puede gritar, no puede hacer nada.
«Dra. Menchu Moreno | Psicóloga Colegiada,»

Su cerebro lo decide en milisegundos. No pregunta. Es como si tu vida fuera una película y de repente se quedará en pausa. Se queda en esa imagen congelada en la pantalla.

Tu cerebro dice, «No hay salida, ni lucha ni huida funcionarán aquí.» Entonces apaga el sistema motor. La parte más emocional de tu sistema se activa, toma el control y tu corteza prefrontal, la parte que piensa y decide, se desconecta.

Así que la película sigue en pausa y esa imagen congelada no se va a mover.

Estudios muestran que entre el 37 y el 70% de personas que sufren agresiones íntimas experimentan esto, pero también pasa en accidentes, en ataques, en diagnósticos médicos, etcétera. Es decir, cualquier momento donde el terror supera cualquier opción de respuesta.

Te voy a poner un ejemplo. Alguien está cruzando el semáforo en rojo y tú vas en coche y tu cerebro calcula en milisegundos. No puedo frenar a tiempo, no puedo girar. Y entonces te congelas. Tienes las manos en el volante, los ojos abiertos, el cuerpo rígido, pero no gritas, no te mueves, esperas el impacto. Cuando todo termina y sales del coche, te preguntas, «¿por qué no he hecho nada?, » ¿Qué ha pasado?» Tu sistema nervioso parasimpático se activó al máximo. Bajó el ritmo cardíaco y tu respiración se detuvo y los músculos se paralizaron. El cerebro liberó endorfinas para anestesiarte del dolor que venía y te preparó para sobrevivir lo inevitable. Así que no fallaste. Tu cerebro eligió la única opción que tenía, quedarte quieto y aguantar.

El segundo mecanismo es la disociación peritraumática :

... es cuando alguien durante un trauma siente que no está en su cuerpo, como si estuviera viéndose desde fuera o como si nada fuera real.
«Dra. Menchu Moreno | Psicóloga Colegiada,»

Es como si mientras tu vida está detenida, tu mente se sale del cine, tu cuerpo sigue allí, sufre el impacto, pero tu mente dice, «esto es demasiado, me alejo.» Y tu mente coge y se va. Esto es una anestesia psicológica.

El cerebro te desconecta de las sensaciones físicas, de las emociones, del dolor. Libera opioides endógenos para adormecerte y de repente el tiempo deja de existir. El dolor prácticamente desaparece, pero tú desapareces también dentro de ti mismo.

Muchas víctimas de traumas describen lo mismo. Es que estaba ahí, pero no estaba. Me vi desde el techo. Sentía que nada era real.

Por ejemplo, cuando alguien sufre una agresión íntima, su cerebro puede activar la disociación, no como una decisión, sino como un reflejo. La persona, pensemos que está siendo atacada, pero de repente siente que está flotando. Velar cena desde arriba no siente su cuerpo, tampoco siente dolor. Su mente se fue a otro lugar para no experimentar ese horror. Y después esa persona se pregunta, «¿por qué no luché?» ¿Por qué no grité?» ¿Porque no salí de ahí?» Y empieza la culpa. Pero lo que pasó es que su cerebro eligió la disociación como última línea de defensa.

Cuando alguien no puede escapar ni pelear, el cerebro lo que hace es desconectar. desconecta la experiencia consciente del cuerpo. Es la forma que tiene de decir, «Si no puedo sacarte de ahí, al menos te saco de ti.» Y muchas veces esa desconexión salva la vida, porque si estuvieras plenamente presente en ese horror, podrías colapsar mentalmente.

Víctor Flank, psiquiatra sobreviviente de Auschwitz, describió cómo su mente se desconectaba durante las torturas. Él decía, «El cuerpo sufre, pero la mente puede irse a otro lugar.»

Todos podemos disociarnos, es humano. Pero cuando esa desconexión se queda contigo, aparece el tercer mecanismo, la hiperconsolidación traumática:

... es cuando alguien vive un trauma y ese momento queda grabado en su cerebro como si acabara de pasar flashbacks, pesadillas, revivir las escenas una y otra vez como si el tiempo nunca avanzara desde ahí.
«Dra. Menchu Moreno | Psicóloga Colegiada,»

Durante un trauma extremo, el hipocampo se apaga. Es el que organiza tus recuerdos en una línea del tiempo, principio, mitad, final. Pero cuando se apaga el recuerdo no se archiva como algo que ha pasado, se queda como algo que está pasando. Por eso, cuando alguien tiene flashbacks no recuerda el trauma, sino que lo revive como si fuera justamente ese momento. Mientras la amígdala hiperconsolidó esa memoria, la grabó con fuego, con el propio cortisol y con la propia adrenalina. Y ese momento queda más vívido que cualquier otro recuerdo de toda tu vida.

Y esto se ve muchísimo en consulta. Tú quizá y ojalá no, pero a lo mejor lo has vivido. Es un momento que se quedó congelado, un instante que sigue repitiéndose. Y no es que seas débil, es que tu cerebro quedó atascado en modo supervivencia.

Entonces, ¿qué haces si estás atrapado en esa zona cero? Te voy a dar un antídoto de cuatro pasos.

1   El primero es que reconozcas que tu cuerpo sigue en modo supervivencia. No es tu culpa, es un reflejo neurobiológico. Nombra lo que sientes. Mi cuerpo está congelado.

2   El segundo paso es que reintegres tu cuerpo con técnicas somáticas, que te muevas de forma consciente, que hagas ejercicio físico, que trabajes la respiración profunda. Tu cuerpo necesita completar la respuesta que quedó interrumpida.

3   El tercero es que recontextualices el recuerdo con modelos terapéuticos como el MDR, la terapia somática. exposición, etcétera. Aprendes a procesar el trauma. Le das principio, le das mitad y le das final. Y le dices a ese hipocampo, «Esto ya ha pasado, lo puedes archivar, ya no está ocurriendo ahora.»

4   Y el cuarto es que busques ayuda profesional especializada. Esto es muy difícil resolverlo, solo con voluntad. Necesitas a alguien que te ayude para que entiendas cómo funciona tu sistema nervioso. Porque si no integras el trauma, tu vida se quedará en pausa y mientras otros avanzan, tú vas a seguir en ese fotograma viendo la misma escena y sintiendo el mismo terror.

La zona cero no se va sola, se trabaja, se procesa y se integra en tu vida. Y sobre todo, no se trata de juzgarte porque no has reaccionado, se trata de entender por qué tu cerebro sí reaccionó como lo hizo.

jubilo

Seguidores

Visitas

Free Counter