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urante años, la interacción con los animales de compañía fue vista como algo entrañable, pero anecdótico. Sin embargo, la medicina, y en especial la neurociencia, ha indagado y sus efectos son más profundos de lo que imaginas.
Hoy gracias a esos nuevos estudios en psicología y neurobiología sabemos que acariciar a tu mascota puede desencadenar una cascada de procesos biológicos que transforman tu estado emocional y produce beneficios en cuerpo y mente.
La neurociencia confirma que las mascotas mejoran la salud mental y física al reducir el cortisol (hormona del estrés) y aumentar neurotransmisores como oxitocina, serotonina y dopamina. El vínculo con ellas es real, medible y altera la química cerebral, promoviendo emociones de apego y reduciendo la sensación de aislamiento.
Acariciarlas disminuye la ansiedad, mejora el ánimo y fomenta la empatía. Los perros, en particular, pueden interpretar emociones humanas y establecer vínculos afectivos profundos.
La neurociencia demuestra que las mascotas activan el sistema de recompensa y regulan el estrés en el cerebro humano.
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Una fuente de confianza y ánimo
Un estudio publicado en 2024 en la revista de la Asociación Americana de Psicología demostró que personas con tareas estresantes bajaban de manera significativa su ansiedad al acariciar a su perro. La mirada del perro, su búsqueda de afecto y fidelidad ayudan a crear una conexión muy rápida.
Como hay que sacarlos a pasear, además, aporta dos efectos más extras que benefician a nuestra salud. Nos ayuda a movernos y hacer ejercicio y a socializar, algo especialmente útil en las personas más sedentarias o sin lazos sociales. Relaciones sociales y ejercicio son valores que ayudan a la longevidad.
La principal clave de todo el proceso es la oxitocina. Este neurotransmisor tan popular, conocido como la hormona del amor, se libera al interactuar con animales de compañía. Aumenta en nuestra mascota y aumenta en nosotros.
La oxitocina no solo fortalece el vínculo afectivo, sino que disminuye los niveles de cortisol, la principal hormona del estrés. Este provoca un triple efecto.
- Supone una mejora del estado de ánimo.
- Reduce la ansiedad.
- Da mayor sensación de seguridad.
¿Tienen el mismo efecto los gatos?
El caso de los gatos podría pensarse que su mayor independencia juega en su contra. No es así. “Sus dueños suelen referir los mismos sentimientos cálidos de compañía y alivio del estrés que los dueños de perros, y los estudios respaldan cada vez más estos testimonios”, ha explicado la neurocientífica Laura Elin Pigott, de la Universidad de Londres.
Una investigación en Japón, del 2021, confirmó que gatos y dueños aumentaban su nivel de oxitocina cuando estaban en contacto. Acariciar el suave pelaje del gato y su ronroneo ayuda a liberar la hormona, además de que hay constancia de otras, como la serotonina o la dopamina, también responsables del bienestar.
Pero ese abrazo ha de ser consentido El gato ha de acercarse a nosotros. No ocurren esos efecto en gatos más ansiosos o evasivos. La oxitocina desciende tras un abrazo forzado.
“Cuando las interacciones respetan la comodidad del animal, la hormona del vínculo fluye, pero cuando un gato se siente acorralado, es esquiva”, advertía la profesora Pigott en un reciente artículo en la revista científica The Conversation.

La investigación revela hallazgos fascinantes sobre cómo interactúan nuestros cerebros:
Activación cerebral: Los estudios demuestran que interactuar con mascotas vivas activa directamente la corteza prefrontal del cerebro humano, mejorando la atención y la interacción social.
Química del apego: El cerebro humano produce neuroquímicos que generan un apego real y medible hacia los animales.
Lectura de emociones: Los perros, por ejemplo, tienen una alta capacidad olfativa y neuronal que les permite reconocer los cambios químicos en el sudor humano, detectando el estrés o el miedo.
Inteligencia y empatía: Compartimos con muchos mamíferos áreas como el núcleo caudado, lo que sugiere que las mascotas son capaces de experimentar alegría, miedo y procesar el afecto.
Vínculo químico y emocional: La interacción con mascotas, especialmente la mirada y el contacto físico (acariciar), libera oxitocina tanto en el dueño como en el animal, reforzando un lazo de "amor" y confianza similar al de padres e hijos.
Reducción del estrés y ansiedad: Los perros pueden detectar emociones humanas a través del olor, la voz y expresiones faciales, lo que ayuda a calmar la ansiedad y disminuir el estrés en entornos laborales o personales.
Salud y comportamiento: Además de beneficios emocionales, tener mascotas fomenta la actividad física (paseos), lo que contribuye a la longevidad y mejora el ánimo.
Capacidad cognitiva canina: Los perros tienen áreas cerebrales especializadas para procesar rostros humanos y responden a señales sociales complejas, perfeccionadas durante miles de años de convivencia.
Resiliencia: La compañía de animales ayuda a mitigar la depresión y la soledad, incluso ayudando a sobrellevar el duelo.
Los estudios neurocientíficos destacan la importancia de la relación recíproca, donde el cuidado hacia el animal es fundamental para fortalecer estos beneficios.
Otros tres beneficios físicos y mentales
Esta actividad hormonal relajante y de mejora del bienestar puntual también tiene repercusiones a más largo plazo. Los investigadores han destacado tres:
- Mejora cardiovascular. Se regula la presión arterial y la frecuencia cardiaca. Un informe de la Clínica Mayo destacaba que, en el caso del perro, al obligarnos a tener más actividad física, los beneficios aumentan. Pero otros estudios también apuntan beneficios en los gatos.
- Estímulo cognitivo en personas mayores. Reducen la sensación de soledad y te activan. En residencias geriátricas, los programas de terapia asistida con animales han mostrado mejoras en atención, memoria y lenguaje.
- Fortalece las defensas. El contacto con las mascotas, en general, ayuda a que los bebés tengan menos riesgo de alergia o de padecer asma. Pone a prueba nuestro sistema inmune con los microorganismos de nuestro peludo.
Puede usarse en terapias psiquiátricas
“Acariciar a tu perro o gato no es solo relajante. Es una intervención neurobiológica que modula el sistema límbico y mejora la regulación emocional”, escribía en sus redes sociales la psicóloga Mabel González, del centro Neuropsique, en Cartagena.
En cualquier persona se van a reflejar mejoras de salud mental. Nos provoca bienestar. Eso llevó a los médicos psiquiatras a empezar a plantearse usar los animales de compañía en diversos tratamientos de enfermedades mentales.
Los estudios todavía no están lo suficientemente avanzados para que la evidencia científica sea sólida en todo tipo de trastornos. Parece claro que es una ayuda en depresiones leves. Se genera dopamina, la hormona de recompensa que ayuda al bienestar y puede ser especialmente útil en este trastorno.
“La interacción con animales activa el sistema de recompensa cerebral, pero no sustituye una intervención clínica cuando hay trastornos mentales graves”, recalcaba en otro estudio el psiquiatra Luis Gutiérrez-Rojas, de la Universidad de Granada.
https://www.sabervivirtv.com/bienestar/la-neurociencia-revela-los-principales-beneficios-de-acariciar-tu-mascota_12367
