Las nuevas tecnologías están cambiando el mundo. Todos los procesos que forman parte de nuestra cotidianidad se han visto influidos por internet y los aparatos electrónicos, provocando una modificación profunda en la manera en la que nos enfrentamos al día a día.
Consumir contenidos (ahora podemos hacerlo en cualquier momento y lugar, teniendo a nuestra disposición una amplísima variedad), buscar información (con acceso a una enciclopedia casi infinita al alcance de nuestra mano), movernos por la ciudad o incluso estudiar. Todo se ha visto afectado por esta nueva era en la que las máquinas y la Inteligencia Artificial se han convertido en pilares fundamentales del conocimiento y la elaboración de tareas.
Esto tiene efectos positivos, ya que ahora se puede aprender en cualquier lugar y a través de una gran variedad de contenidos, informaciones y recursos. Además, la tecnología está permitiendo eliminar tareas rutinarias, dejando mayor espacio temporal para la creatividad (aunque existe el debate e incluso el temor de que, en un futuro, estas tareas que requieren un componente humano también puedan ser realizadas por la IA con la misma calidad o incluso superior).
Sin embargo, también hay quienes se niegan a abandonar del todo lo manual, lo que requiere un esfuerzo y una dedicación. En lugar de pedirle a ChatGPT que escriba un texto para la escuela, redactarlo uno mismo; en lugar de acudir a foros y páginas web para buscar información, bucear entre las páginas de una enciclopedia hasta encontrar lo necesario; en lugar de realizar todas las tareas con el ordenador o el teléfono móvil, llevar una libreta en la que poder tomar notas.
Con respecto a esto último, ahora es muy frecuente que el sonido ambiente de una clase universitaria sea el teclear de los alumnos al compás de las palabras del profesor; también en la educación inferior (primaria, secundaria y Bachillerato) se están potenciando las nuevas tecnologías en el aula. Sí es cierto que es importante que las nuevas generaciones sepan desenvolverse con la máxima soltura posible en el campo digital, más aún en un futuro en el que la tecnología es tan fundamental; además, también ahorra tiempo y esfuerzo.
Sin embargo, cada vez más estudios ponderan los beneficios cognitivos que la escritura manual tiene sobre la mecanografía, poniendo en valor de nuevo el papel y el bolígrafo, que parece que se encuentran en peligro de extinción.
La escritura es una actividad que va más allá de la mera comunicación. Es una herramienta poderosa para estimular y mantener la salud del cerebro. Diversos estudios han demostrado que escribir de manera regular puede tener múltiples beneficios cognitivos, emocionales y neurológicos, lo que convierte a esta práctica en una aliada para el bienestar integral.
La escritura, especialmente a mano, actúa como un ejercicio neurocognitivo complejo que fortalece la memoria, la atención y el aprendizaje al involucrar áreas motoras, visuales y cognitivas simultáneamente. Estimula la creatividad, reduce el estrés y, a diferencia del teclado, genera ondas cerebrales alfa y teta asociadas al aprendizaje profundo.
Beneficios de la Escritura para el Cerebro: Un Camino Hacia la Salud Mental
Un aspecto muy relevante es el impacto positivo de la escritura en la salud emocional. Expresar pensamientos y sentimientos a través de la escritura puede ser una forma efectiva de procesar emociones, reducir el estrés y aumentar la resiliencia. La escritura terapéutica, como llevar un diario, permite a las personas reflexionar sobre sus experiencias y encontrar nuevas perspectivas, promoviendo un estado mental más equilibrado y saludable.
La escritura también fomenta la creatividad y el pensamiento crítico. Al enfrentarse a una hoja en blanco, el cerebro se ve obligado a generar ideas, estructurarlas y darles forma, lo que estimula la imaginación y la capacidad de resolución de problemas. Este proceso no solo es beneficioso para escritores profesionales, sino para cualquier persona que busque desarrollar su pensamiento innovador y analítico.
Efectos Cognitivos: Mayor concentración y memoria
Uno de los principales beneficios de este ejercicio para el cerebro es la mejora de la memoria. Al escribir, se activan áreas del cerebro relacionadas con el almacenamiento y recuperación de información, lo que facilita el aprendizaje y la retención de conocimientos. Además, la escritura a mano, en particular, involucra una coordinación motora fina que fortalece las conexiones neuronales y mejora la plasticidad cerebral.
Según señala Naomi Susan Baron, profesora emérita de Lingüística en la American University de Washington D.C. (Estados Unidos), la escritura manual también influye en la concentración y la memoria: “Las personas recuerdan mejor las cosas que han escrito manualmente que las que escriben en un ordenador”.
Es por este motivo por el que muchos profesores recomiendan a sus alumnos tomar notas en clase con papel y bolígrafo. De esta manera, esta tarea les permitirá adelantar parte del estudio porque podrán recordar más fácilmente la información.
Mayor rapidez en el aprendizaje
Sin embargo, escribir a mano no tiene solamente beneficios para los más pequeños, sino que tomar notas con papel y boli también puede presentar ventajas para los adultos. Desde un aprendizaje más rápido hasta una mayor activación cerebral, este tipo de escritura no debe abandonarse por su gran cantidad de efectos positivos.
Robert W. Wiley, de la Universidad de Greensboro en Carolina del Norte (Estados Unidos) y Universidad de Johns Hopkins, y Brenda Rapp, de la Universidad de Johns Hopkins, realizaron un estudio en el que comparaban los efectos de aprender nuevas letras mediante escritura manual, mecanografía y práctica visual en adultos sin conocimientos previos de árabe.
“Nuestros resultados muestran claramente que la escritura, en comparación con la práctica no motora, produce un aprendizaje más rápido”, así como “mejores resultados en tareas no entrenadas como la denominación de letras y la lectura de palabras”, señalan los autores de la investigación. Esto se debe a que escribir a mano activa “más conexiones a través de estas diferentes dimensiones” porque se integran componentes visuales, motores y fonológicos.
Ayuda en la lectura y la ortografía
Hay quienes, una vez dejan de estudiar, se podría decir que casi olvidan la sensación de tener un bolígrafo entre los dedos. Ya todo lo hacemos tecleando: la lista de la compra en las notas del móvil, ponernos en contacto con algún conocido a través de servicios de mensajería instantánea, redactar y enviar un texto formal a través del correo electrónico...
Sin embargo, tal y como señalan los autores de diversos estudios que han analizado la manera en la que la escritura a mano influye en la forma en la que se realiza el aprendizaje, tomar papel y boli puede mejorar la concentración o fortalecer las vías cognitivas, entre otros.
En el caso de los niños, la escritura manual puede ayudarles en la lectura y la ortografía, según señalan en un estudio Mellisa Prunty, lectora de terapia ocupacional en la Universidad Brunel de Londres (Reino Unido) y Anna L. Barnett, de la Universidad Oxford Brookes (Reino Unido). Tal y como recoge National Geographic en base a esta investigación, todo lo que conlleva la escritura manual (sostener el bolígrafo, mover la mano para crear las letras...) requiere mayor atención y, por tanto, un nivel más profundo de procesamiento, lo que favorece estos aspectos.
Mayor actividad cerebral
“El patrón de la información visual obtenida a través de los movimientos de la mano controlados con precisión al utilizar un bolígrafo contribuyen ampliamente a los patrones de conectividad del cerebro que promueven el aprendizaje”, explican Audrey van der Meer y Ruud van der Weel, de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología (NTNU), en un estudio publicado en la revista Frontiers in Psychology.
Con esto los investigadores se refieren a que, al realizar todo el proceso de la escritura manual, la información se procesa de forma más profunda. De esta manera, no solamente se influye en la rapidez del aprendizaje que indicaban Wiley y Rapp o la mayor memoria de Baron, sino que también la activación cerebral es más productiva.
A través de escáneres cerebrales, van der Meer y van der Weel destacaron que la actividad del cerebro es distinta si se escribe a mano o con teclado: “Lo más sorprendente fue que todo el cerebro estaba activo cuando escribían a mano”, explican; sin embargo, cuando los participantes “escribían a máquina”, eran “zonas mucho más pequeñas” las que permanecían activas.
Esto se debe en gran medida a que la mecanografía es más automática y menos demandante a nivel cognitivo: así, es frecuente que los estudiantes que toman notas con sus ordenadores simplemente se limiten a copiar literalmente las palabras del profesor; por el contrario, aquellos que lo hacen con papel y bolígrafo sintetizan, reordenan, matizan o reformulan lo que escuchan o leen, conduciendo a una mayor activación cerebral. Así, se facilita la codificación de la información.
Todos estos estudios revelan que la idea de mantener la escritura manual no corresponde únicamente a la nostalgia y a un intento de no abandonar lo tradicional. “El cerebro evolucionó para procesar información sensorial y motora a lo largo de la evolución”, señala la profesora del Instituto del Cerebro y la Creatividad de la Universidad del Sur de California (Estados Unidos) Lisa Aziz-Zadeh, según recoge National Geographic.
Así, aunque parezca algo menor, el simple hecho de sentir el tacto del bolígrafo sobre el papel y mover los músculos de la mano y el brazo para ir escribiendo una a una las letras del mensaje que se quiere expresar influyen en la manera en la que aprendemos, almacenamos la información y la recordamos posteriormente.
Más que una elección provocada por el deseo de alejarnos de las nuevas tecnologías aunque sea mínimamente, mantener la escritura manual se convierte en una decisión basada en sus múltiples beneficios cognitivos. No es algo del pasado, si no un proceso que todavía puede sernos muy útil para los procesos de aprendizaje.
Incluso, sus efectos se extrapolan a lo social
En el ámbito social, la escritura fortalece las habilidades de comunicación y facilita la conexión con los demás. Escribir cartas, correos electrónicos o incluso publicaciones en redes sociales requiere de una organización clara de ideas y una expresión coherente, habilidades que son fundamentales para una interacción efectiva en la vida cotidiana y profesional.
¿Cuáles son los beneficios de escribir a mano?
En todo el desarrollo precedente se ha mencionado escribir mano; pero, seguidamente se expone una conceptualización que profundice más ese aspecto, por la relevancia que le confieren algunos expertos.
El doctor Alejandro Andersson, médico neurólogo, director médico del Instituto de Neurología Buenos Aires (INBA), afirmó a Infobae que escribir a mano brinda muchos aportes para el cerebro y el aprendizaje: “Estimula la actividad cerebral de manera más intensa que escribir en un teclado porque involucra áreas del cerebro que están relacionadas no solo con la memoria, sino con la coordinación motora fina y la percepción visual, o sea, la coordinación visomotriz”.
Y agregó: “Podría mejorar la retención de la información y la comprensión de lo escrito por diferentes circuitos neuronales que se activan en comparación con la escritura en un dispositivo digital. En los niños, escribir a mano puede ser fundamental para que desarrollen habilidades cognitivas y motoras”.
En los adultos mayores los aportes también son muy valiosos: “El escribir a mano podría ser beneficioso para reentrenar el cerebro, preservar la función cognitiva y contrarrestar o prevenir el deterioro asociado al envejecimiento. Es como un ejercicio cognitivo similar a los que se hacen en los talleres de memoria”, afirmó Andersson.
Consultada por Infobae en una nota reciente, la bióloga y máster y doctora en Educación Melina Furman explicó que “hay varios estudios que hablan de la importancia de que los chicos escriban a mano, que no quiere decir que no lo hagan en la computadora, pero sí que tengan la gimnasia de hacerlo. En cursiva o imprenta, no importa tanto el tipo de letra, sino que lo hagan a mano”.
Para la investigadora del Conicet y profesora de la Escuela de Educación de la Universidad de San Andrés, “está demostrado que los chicos que están aprendiendo a leer, reconocen mejor las letras cuando las ven impresas si antes las aprendieron a escribir manualmente”.
Escribir a mano activa el cerebro más intensamente que teclear, ayudando a consolidar la memoria y el reconocimiento de letras. Ayuda a organizar pensamientos complejos y mejora la comprensión lectora.
Existen varios estudios que destacan la importancia de escribir a mano. En los niños, las investigaciones muestran que conduce a un mejor reconocimiento y comprensión de las letras. También mejora la memoria y el recuerdo de palabras, sentando las bases de la alfabetización y el aprendizaje.
En los adultos, el lápiz también es más poderoso que el teclado. Según un estudio, tomar notas a mano durante una conferencia, en lugar de escribir con el teclado, puede conducir a una mejor comprensión conceptual de la información.
Según expresó Rita Marini, licenciada en Psicopedagogía con posgrado en Neuropsicología infantil del aprendizaje y profesora de enseñanza primaria, en la nota citada de Infobae, “al escribir a mano, ese movimiento deja una huella en el cerebro que ayuda después a reconocer las letras y las palabras. El beneficio de escribir a mano es seguir desarrollando la motricidad fina, poner en funcionamiento otras áreas cerebrales y tener otra memoria que aprenda, que es la memoria de movimiento”.
Y advirtió sobre las consecuencias de no practicar esa habilidad manual: “Hoy se nota que los chicos tienen más déficit en la motricidad, por ejemplo, al atarse los cordones, cortar con tijera, o abrochar un cinturón”. Por otro lado, observó que “gracias a la tecnología y al teclado, todos los chicos que tienen dispraxias y dificultades en la motricidad fina pueden comunicarse de manera escrita”.
Efectos en el cerebro al escribir a mano | Dra. Catalina Alatorre Cruz
“La escritura a mano es probablemente una de las habilidades motoras más complejas de las que es capaz el cerebro”, afirmó a NPR Marieke Longcamp, neurocientífica cognitiva de la Universidad Aix-Marseille.
De la mano de la Dra. Catalina Alatorre Cruz, investigadora del Instituto de Neurobiología de la UNAM (INB), y a partir de estudios neurobiológicos recientes, exploraremos cómo un gesto tan cotidiano como trazar letras sobre papel puede moldear nuestra mente y potenciar nuestras capacidades cognitivas.
La Dra. Alatorre señaló que escribir a mano implica una mayor actividad cerebral que teclear, ya que activa más redes neuronales. Explicó que:
“Cuando nosotros escribimos a mano, necesitamos codificar o decodificar la información en tres niveles: el fonológico, que consiste en pasar de lo que hablamos a lo que escribimos; la grafémica, que es el proceso de transformar los sonidos del lenguaje en letras o símbolos escritos; y el motor, que corresponde al acto físico de escribir.”
— Dra. Catalina Alatorre Cruz, investigadora, Instituto de Neurobiología, UNAM
En contraste, al escribir en un dispositivo electrónico, solo se activan dos de estos niveles, lo que reduce la implicación cognitiva y hace que el cerebro trabaje de forma menos activa.
Esta diferencia tiene consecuencias directas en la consolidación de la memoria y en la eficacia del aprendizaje.
“La escritura a mano es una forma de memorizar, ya que la información se consolida más rápidamente. Por tanto, actividades como tomar fotos de los apuntes o copiar y pegar información digital no tienen el mismo impacto cognitivo, ya que no muchas áreas de nuestro cerebro están involucradas.”
— Dra. Catalina Alatorre Cruz, investigadora, Instituto de Neurobiología, UNAM
Lo dicho por la Dra. Alatorre está respaldado por una investigación de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología, la cual concluyó que escribir a mano genera patrones de conectividad cerebral mucho más complejos que el tecleo, especialmente en las frecuencias Theta/Alpha y en regiones centro-parietales, asociadas a la memoria, la atención y la integración sensoriomotora.
Fortalecimiento de otras capacidades cognitivas
Además de beneficiar la memoria, la escritura a mano fortalece habilidades cognitivas esenciales como el control motor fino, la coordinación óculo-manual, la planificación y la autorregulación.
La Dra. Alatorre destacó que, en estudios con niños con factores de riesgo de daño cerebral, aquellos que demostraban mayor habilidad motora fina también presentaban mejores capacidades cognitivas. Esto se debe a que la escritura no solo implica el uso de músculos, sino también procesos mentales complejos relacionados con la atención, la memoria de trabajo y la organización del pensamiento.
“La motricidad y la planificación motora están estrechamente asociadas al desarrollo de la cognición infantil”, afirmó.
Durante la infancia, el cerebro se encuentra en una etapa activa de neuroplasticidad. Escribir a mano fortalece estas conexiones al integrar diversas áreas cerebrales —sensoriales, motoras, visuales y lingüísticas—, lo que facilita el paso del pensamiento concreto al abstracto.
Un estudio reciente de las universidades del País Vasco y de Valencia, realizado este año, evaluó a 50 niños de entre 5 y 6 años. Quienes escribieron a mano activaron más áreas cerebrales vinculadas al reconocimiento visual, la memoria y el lenguaje. Además, aquellos que escribieron sin guías mostraron mejor retención que quienes usaron teclado, incluso con tipografías variadas.
La importancia de la escritura en cursiva
Dentro del contexto de la escritura a mano, la cursiva merece una mención especial. Aunque en algunos países su enseñanza ha perdido prioridad, otros —como Noruega— están retomándola en sus sistemas escolares.
La investigadora del INB indicó que la letra cursiva aporta un valor particular, ya que:
“Al requerir fluidez, continuidad y precisión en los trazos, la letra cursiva fortalece la inhibición cognitiva. Las y los menores deben concentrarse en completar la palabra sin interrupciones ni distracciones. Este tipo de escritura exige coordinación y planificación, lo que contribuye significativamente al desarrollo de funciones ejecutivas.”
Investigaciones como La importancia de la escritura cursiva frente a la mecanografía para el aprendizaje en el aula (Askvik et al., 2020) y Escribir a mano mejora la conectividad cerebral (Van der Weel & Van der Meer, 2024) refuerzan esta idea: la cursiva demanda movimientos continuos y precisos que estimulan la coordinación motriz fina y la integración sensoriomotriz de una manera que el tecleo no logra replicar.
Ayuda contra el deterioro mental
Los beneficios de escribir a mano también se extienden a la adultez y la vejez. La escritura manual fortalece la reserva cognitiva, un conjunto de habilidades y redes neuronales que ayudan a resistir los efectos del envejecimiento cerebral.
Las personas que realizan actividades que exigen esfuerzo mental —como leer, escribir, resolver problemas o aprender nuevas habilidades— tienen menos riesgo de desarrollar deterioro cognitivo severo. Escribir a mano, al activar múltiples áreas del cerebro, se convierte en una herramienta accesible y efectiva para mantener la mente activa y saludable.
Un elemento clave en la cultura
Además de sus beneficios neurológicos, la escritura a mano es una forma de expresión profundamente humana. Cada trazo es único, refleja nuestra personalidad, emociones e incluso nuestra salud. Cambios notorios en la caligrafía pueden ser indicadores tempranos de enfermedades neurológicas, como el deterioro cognitivo progresivo.
La experta observó con preocupación cómo en Noruega muchos colegios han optado por una enseñanza casi totalmente digital. Los niños aprenden mecanografía, pero apenas practican la escritura manual. El resultado, a su juicio, puede ser negativo para las próximas generaciones de estudiantes, privados de un estímulo fundamental para su cerebro.
¿Cuál es la diferencia entre escribir a mano y con teclado?
Un estudio publicado recientemente encontró que cuando los estudiantes escriben a mano, las áreas del cerebro involucradas en el procesamiento de información motora y visual se “sincronizan” con áreas cruciales para la formación de la memoria, disparando frecuencias asociadas con el aprendizaje.
“A medida que la escritura tradicional está siendo reemplazada progresivamente por dispositivos digitales, es esencial investigar las implicaciones para el cerebro humano”, dijo Audrey van der Meer, psicóloga y coautora del estudio en la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología. “No vemos esa actividad sincronizada en absoluto al escribir en la computadora”, destacó. Es por ello que sugiere que escribir a mano es un proceso neurobiológicamente más rico y que esta riqueza puede conferir algunos beneficios cognitivos.
Audry Van der Meer y su equipo de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología comenzaron a interesarse por este tema en 2017. En ese momento, hicieron un estudio donde examinaron la actividad cerebral de 20 estudiantes. Ahora, efectuaron el mismo estudio con 12 adultos jóvenes y 12 niños. Utilizaron electroencefalogramas (EEG) para rastrear y registrar la actividad de las ondas cerebrales.
Los participantes usaron una gorra con más de 250 electrodos conectados y cada estudio duró 45 minutos. Los resultados mostraron que el cerebro de los adultos jóvenes y los niños es mucho más activo cuando se escribe a mano que cuando se lo hace en un teclado.
Según expresó Audrey van der Meer en una entrevista a ABC, “parece que la producción de intrincados movimientos de la mano cuando se usa una lapicera y el aumento de la participación sensorial que la acompaña producen más actividad en las áreas sensoriomotoras del cerebro, lo que facilita que las personas aprendan y recuerden”. “¡El escribir o dibujar a mano le da a su cerebro un verdadero desafío!”, indicó la experta.
Y dijo que el estudio “explica por qué los niños que han aprendido a escribir y leer en una tableta pueden tener dificultades para diferenciar entre letras que son imágenes especulares entre sí, como la ‘b’ y la ‘d’”.
Van der Meer cree que el aprendizaje digital tiene muchos aspectos positivos, pero insta a la formación en la escritura a mano. Y advirtió: “Al no practicar la escritura en cursiva y el dibujo, no estamos desafiando adecuadamente a nuestro cerebro y corremos el riesgo de que no alcance su máximo potencial en términos de aprendizaje”.
¿Hay que practicar la escritura a mano?
Aunque quedan incógnitas por despejar, la evidencia hasta la fecha indica que la escritura a mano brinda muchos beneficios, pero es innegable que el teclado ya forma parte de la vida cotidiana y es imposible obviarlo.
Para Melina Furman, cuando se habla de escritura creativa, a veces es útil que los chicos escriban digitalmente porque eso los libera de cierta dificultad manual que tiene la escritura a mano.
“Me parece que vale la pena combinar ambas cosas: que puedan tener un canal expresivo que en muchos casos puede complementarse con la escritura en la computadora o en la tablet, pero que en todo el proceso de registrar lo que piensan, tomar notas y el aprendizaje de la lectoescritura tenga mayor peso la escritura manual”, destacó la experta.
Según afirmó Audrey Van der Meer, “creo que los niños pequeños aprenden mejor sobre sí mismos, el mundo y otras personas al usar sus cuerpos y todos sus sentidos para explorar el mundo real tridimensional con todos sus colores, olores y gustos, en lugar de interactuar con un mundo plano empobrecido a través de una pantalla”.
Finalmente, Andersson, expresó que en el mundo de la psicopedagogía se le da mucha importancia a escribir a mano: “Hay expertos que dicen que habría que alternar entre escribir a mano y en el teclado para mantener la agilidad mental y la capacidad de estructura tradicional de escritura tradicional”.
Según su parecer, puede ocurrir que en el futuro no se escriba más, o que se tenga un chip en la cabeza que permita que pensando algo ya salga escrito en algún dispositivo. En tanto, para el neurólogo, “si pasáramos a un nivel en la que la comunicación escrita se vuelva menos común, nuestra cognición se va a ir adaptando, como siempre”.
Y completó: “Hay que tener en cuenta que el ser humano en algún momento no escribía. Empezó a hacerlo hace apenas 6000 años y eso nos catapultó cognitivamente de manera muy positiva. Pero también podemos pasar a una nueva etapa. Obviamente, vamos a perder algunas habilidades relacionadas con la capacidad de escribir, pero podemos desarrollar habilidades cognitivas nuevas”, expresó Andersson.
Finalmente, concluyó: “La manera en la cual nos comuniquemos, ya sea escribiendo a mano, en el teclado o directamente pensándolo, va a impactar muchísimo en nuestra cognición y en cómo se va a adaptar nuestro cerebro a esos cambios. Y la verdad es que el hombre y la tecnología siempre van a evolucionar juntos”.
Conclusiones
La escritura estimula la creatividad y el pensamiento crítico al enfrentar al cerebro con la necesidad de estructurar ideas.
Los beneficios de la escritura para el cerebro son muchos y variados. Desde mejorar la memoria y la salud emocional hasta fomentar la creatividad y la comunicación, escribir es una práctica que enriquece la mente y el espíritu.
Bibliografía
https://www.infobae.com/espana/2025/08/07/estos-son-los-cuatro-beneficios-de-escribir-a-mano-el-cerebro-evoluciono-para-procesar-informacion-sensorial/
https://unamglobal.unam.mx/global_revista/escritura-a-mano-cerebro-aprendizaje-unam/#:~:text=La%20escritura%20a%20mano%20activa,hoy%2C%20ante%20la%20digitalizaci%C3%B3n%20acelerada.
https://udesa.edu.ar/noticias/escribir-mano-la-clave-para-un-cerebro-mas-inteligente
https://www.gradior.es/beneficios-de-la-escritura-para-el-cerebro/
