
Me parece importante abordar este tema, porque es un tema del que mucho se habla, pero en realidad es muy desconocido académicamente hablando. La pregunta es: ¿qué tanto conoces sobre los fundamentos científicos relacionados con el chisme y que actualmente están al alcance de cualquiera que tenga curiosidad intelectual en el tema?. Lo imaginaba: ¡NADA!. Entonces este tema es para tí, y te sorprenderá todo lo que se ha establecido científicamente sobre el chisme, con una compilación muy exhaustiva, por supuesto no concluyente, porque el conocimiento tiene la cualidad de cada día ser más amplio y por tanto no deja de sorprendernos, válido en cualquier ámbito intelectual.
Al finalizar tu viaje cognitivo por los párrafos de esta publicación no volverás a pensar en el chisme como un tema trivial, y saldrás empoderado de sólidos fundamentos científicos que permiten una visión holística (abarcando los referentes biológico, psicológico y social) y por tanto muy profesional: ¡garantizado!, ... por cierto: muy adecuado para incoar un brainstorming en un curso de desarrollo personal corporativo.
En general, para entender la personalidad de un chismoso(sa), sus motivaciones, sus intenciones, es clave conocer lo que se denomina la "biología del chisme"; para que nos entendamos: me refiero a cómo es la dinámica cerebral del chisme (enfoque neurocientífico).
La biología del chisme
☝️ Volver a indiceLa biología del chisme sugiere que es una herramienta evolutiva esencial, descrita como la versión humana del acicalamiento entre primates, que fortalece la cohesión social, genera confianza y reduce tensiones grupales sin necesidad de contacto físico constante. Actúa como mecanismo de aprendizaje indirecto y refuerza la reputación, fomentando la cooperación y controlando el comportamiento egoísta.
Los elementos claves para entender la biología del chisme:
Evolución y Supervivencia: Según expresa Robin Dunbar, antropólogo y psicólogo evolucionista, al crecer los grupos humanos, el chisme reemplazó al "despiojamiento" físico (acicalamiento) para mantener la unión y reducir tensiones de manera más rápida y eficiente.
Cuando surgieron los primeros grupos humanos primitivos, antes de la escritura y los registros formales, la mejor forma de saber quién era el cazador más valiente y eficaz, o el hombre que podía proteger mejor a la comunidad, era a través de los rumores. Básicamente, los primeros Homo sapiens andaban “chismeando” sobre quién era buen cazador o un tramposo y, con base en ello, elegían a sus líderes.
Cohesión Social: El chisme une a los miembros del grupo, crea amistad, fomenta la confianza y permite saber quién es confiable, garantizando la seguridad del grupo.
En cierto modo, el chisme ayudó a construir sociedades más grandes y organizadas. Por ello, tuvo una gran importancia en la evolución del Homo sapiens; así lo explica Yuval Noah Harari en su libro Sapiens: de animales a dioses, recordó Herminia Pasantes, investigadora emérita del Instituto de Fisiología Celular de la UNAM.
Mecanismo de Reputación: Funciona para compartir información sobre terceros, permitiendo evaluar quién es un buen cooperador y quién no, lo que promueve comportamientos altruistas y desalienta el egoísmo al saber que la reputación será conocida.
Base Neurobiológica: Se ha sugerido que el chisme positivo aumenta los niveles de oxitocina, mediando las propiedades sociales y de vinculación del chisme.
Función Cognitiva: El cerebro humano está diseñado para interesarse por lo novedoso y social, y el chisme llena vacíos de información en situaciones de incertidumbre.
El chisme no siempre es malicioso; a menudo es un mecanismo de comunicación informal que ayuda a gestionar la dinámica social y la supervivencia, según el estudio del Instituto Ángeles Wolder y Wikipedia.
Conceptualización del chisme
☝️ Volver a indicePero, "primero lo primero" y es traer al dominio público lo que se ha estalecido conceptualmente, y que arranca obviamente (como se hace con cualquier tema de arraigo intelectual) por una definición primaria. No se trata de lo que creemos o hemos aprendido "empíricamente" sobre el chisme; es asunto más profesional, que implica acudir a las fuentes académicas de autoridad reconocida (me encanta entregar los temas de este blog con semejante legajo). De acuerdo con el Diccionario de la lengua española de la RAE, el chisme es una noticia verdadera o falsa, o un comentario con el que generalmente se pretende indisponer a unas personas con otras o se murmura de alguien.
Para Herminia Pasantes, se trata, en efecto, de una noticia, verdadera o falsa, que puede interesar a mucha gente. Sin embargo, cada cerebro es único y, por ello, cada persona lo recibe de manera distinta, de acuerdo con las experiencias que ha vivido desde su nacimiento. Entonces, ¿qué ocurre en el cerebro de cada individuo frente a un chisme?
La psicología detrás de los cotilleos y los rumores

Si vamos a hablar de la psicología de los rumores, es inevitable mencionar el trabajo de Allport y Postman. Estos prestigiosos psicólogos definieron el rumor y explicaron las claves de su propagación social. Así, el rumor se entiende como una afirmación o proposición que se difunde como verdadera, sin pruebas que lo respalden y que se transmita de persona a persona.
Esta transmisión ocurre principalmente de forma oral, aunque la aparición de las redes sociales ha creado un nuevo paradigma en este sentido, y ahora los rumores también se difunden a través de contenido viral.
Sin embargo, ninguna información se convierte en un rumor. Para que lo haga, deben cumplirse ciertas condiciones. Por un lado, debe ser información relevante que se considere importante para una comunidad concreta por sus repercusiones o porque alude a algunos de los principios y valores más profundamente arraigados de ese grupo.
Así, un rumor de que va a producirse un despido masivo en una empresa se propaga mucho más fácilmente que un rumor de que el color de las paredes de la empresa va a cambiar. De manera similar, los cotilleos sobre la infidelidad se difunden rápidamente porque van en contra de uno de los pilares morales de la sociedad.
Otra condición que debe cumplirse es que la información debe ser ambigua e incompleta. Al no ofrecer todos los detalles o pruebas necesarias, invita a la imaginación, la sospecha y la invención. Hace que la gente quiera llenar los vacíos con sus propias contribuciones.
¿Cómo se propagan los cotilleos y los rumores?
☝️ Volver a indiceUna vez que tenemos información que cumple con las condiciones anteriores, hay todo un proceso que favorece su rápida propagación. Las personas que los reciben tratan esos datos de una manera determinada que hace que esa información se difunda cada vez más.
Lo hacen mediante tres leyes básicas:
La ley de la reducción: Los cotilleos y los rumores se hacen cada vez más cortos. La historia se reduce a centrarse en los detalles más interesantes o jugosos.
La ley de la acentuación: Cada vez que alguien cuenta el rumor, tiende a exagerarlo, enfatizando los elementos más llamativos y haciendo que el rumor sea aún más espectacular. Esto se debe a que también ha percibido y retenido la información más llamativa en su memoria.
La ley de asimilación: Esto explica cómo cada persona reorganiza el contenido según sus intereses e ideologías, dándole una forma u otra al interpretarlo y transmitirlo.
Por tanto, vemos que la información muta a medida que se propaga y no permanece estática. Por ello, los cotilleos y rumores constituyen información falsa o incompleta que no está verificada y sufre todo un proceso de transformación a través del boca a boca.
Los rumores no siempre son negativos, pero requieren precaución
☝️ Volver a indiceLos cotilleos y los rumores no son tan negativos como a veces los percibimos. Sin embargo, difundir (o creer) noticias falsas, engaños e información dañina sobre otros puede ser muy perjudicial.
Intentemos ser críticos, ir directamente a las fuentes y no cooperar en intercambios de información negativa que puedan perjudicarnos a nosotros o a otros.
¿Cuál es la función de los rumores y cómo nos afectan?
Los cotilleos y los rumores difunden información falsa o incompleta. Pueden ser dañinos, pero también nos entretienen y nos unen.
Los cotilleos y los rumores han formado parte de la socialización humana desde tiempos antiguos.Incluso hoy, siguen formando una gran parte de nuestras conversaciones diarias.
El intercambio de información social es un pilar fundamental en las interacciones. Sin embargo, lejos de lo que podrías pensar, el cotilleo no es necesariamente negativo.
De hecho, en la mayoría de las ocasiones, la información compartida es neutral. Por ejemplo, podemos hablar de cuánto le gusta la música a una persona.
En otras ocasiones, incluso es positivo. Por ejemplo, cuando mencionamos eventos favorables o exitosos que han ocurrido en la vida de otra persona. Sin embargo, incluso cuando son negativos, los rumores cumplen varias funciones:
- Por un lado, favorecen la socialización y permiten la creación de redes entre las personas. En grupos pequeños, son señales de confianza y cercanía emocional. Si hablamos a nivel global, nos permiten participar en debates sobre cuestiones sociales que moldean nuestros valores y cultura.
- Por otro lado, ejercen un papel de regulación social. Al hablar con otros sobre los demás, sobre sus acciones y consecuencias, aprendemos de su experiencia y entendemos qué es socialmente aceptable y qué no.

Paso a paso en el cerebro
De acuerdo con Herminia Pasantes, si un chisme es escuchado, se recibe a través del oído y es procesado en la corteza auditiva del lóbulo temporal. Si es leído, la información ingresa por la retina y se analiza en la corteza visual del lóbulo occipital. Independientemente de su origen, cuando la información se expresa en palabras, intervienen diversas áreas del cerebro, como el área de Broca, en la corteza frontal del hemisferio izquierdo, responsable de la producción del lenguaje, y el área de Wernicke, en el lóbulo temporal, que facilita su comprensión.
Después viene la reacción. Si el contenido es frívolo o irrelevante, puede simplemente generar gusto o alegría al recibirlo.
Este fenómeno ocurre en el cerebro dentro del “circuito de recompensa”, encargado de procesar todas las percepciones de felicidad, placer y alegría. Este circuito está compuesto por dos áreas neuronales: el núcleo accumbens y el área tegmental ventral.
“Aunque el núcleo accumbens es del tamaño de un frijol, en él se experimenta toda la felicidad que puedas imaginar, ya sea por la comida, el sexo, el amor, las drogas o incluso los videojuegos”, explicó Pasantes. Desde luego, también el chisme, si genera placer, activa esta región.
La activación del núcleo accumbens, ya sea directamente o a través de la estimulación del área tegmental ventral, provoca la liberación de dopamina y serotonina, neurotransmisores asociados a la alegría.
Cuanta más dopamina se libera, mayor es la sensación de placer. Por ejemplo, si se establece como referencia un nivel de 100 en la liberación de dopamina en una situación normal, el placer generado por la comida lo eleva a 150, los videojuegos a 175, el sexo a 200 y drogas como las anfetaminas pueden dispararlo hasta 1,000-1,300, lo que explica su alto potencial adictivo.
Podríamos intentar cuantificar el impacto del chisme en este circuito, pero mucho depende de lo “jugoso” que sea para cada persona y de cuánta alegría le produzca, explicó la investigadora.
El núcleo accumbens y el área tegmental ventral están interconectados y, a su vez, mantienen importantes conexiones con la corteza prefrontal.
Es en esta última, ubicada en el lóbulo frontal y en la corteza cingulada, donde se hacen conscientes todas las emociones, se realiza un análisis integral, se emite un juicio de valor y se planifican las acciones a tomar en respuesta a ellas. Lo mismo ocurre con la percepción consciente del chisme.
Si el chisme genera sentimientos negativos, como ira, furia, agresividad o miedo, interviene la amígdala cerebral, estructura encargada de procesar las emociones negativas. Existen dos amígdalas, una en cada uno de los hemisferios del cerebro, y ambas se conectan con la corteza prefrontal para hacer consciente al individuo de la carga emocional que ha experimentado.
Cuando el chisme es sobre uno mismo
¿Cómo reacciona una persona ante un chisme sobre sí misma? Aquí entra en juego el hipocampo, que funciona como almacén de la memoria y proporciona información previa a la corteza prefrontal, donde se integra la evaluación cognitiva del chisme.
Para Herminia Pasantes, la corteza prefrontal es fascinante porque es la región donde “pensamos, tomamos decisiones y procesamos racionalmente cualquier información”. También alberga las neuronas relacionadas con la percepción del riesgo y el control de los impulsos, lo que resulta clave en la gestión de un chisme.
En este punto, la persona analiza: ¿qué hacer con esta información? ¿Cómo interpretarla? ¿Cómo me afecta? ¿Será positiva o negativa? ¿Podría dañar a alguien cercano a mí?
Un chisme en circulación puede destruir una reputación, incluso si se trata de una calumnia o una noticia falsa, enfatizó la investigadora.
Con esos elementos y una vez analizada la situación en la corteza prefrontal, se tomarán las decisiones acerca de lo que procede para minimizar o contrarrestar, si fuera necesario, el impacto del chisme.
“Hay que tener cuidado en no dejarse llevar por un impulso emocional, por una primera reacción impulsiva, sobre todo en el caso de que se trate de algo negativo”.
Una vez que la corteza prefrontal reflexionó sobre el chisme y el individuo tiene una noción muy aproximada de cómo le va a afectar, cuál es la percepción y qué riesgos puede tener, viene la motivación y así se toma una decisión de cómo responder.
Un asunto delicado
Un chisme puede ser muy delicado y acabar con la reputación de una persona. Por ejemplo, si se trata de un chisme de infidelidad, ¿cómo tomarlo? Puede destruir un matrimonio o afectar a los hijos. Es fundamental no dejarse llevar por un impulso incontrolado. Un chisme también puede romper relaciones familiares. Por ello, su contenido debe evaluarse de manera racional, considerando las consecuencias antes de tomar decisiones y emprender acciones que podrían causar daño y sufrimiento a muchas personas.

Es importante tener especial cuidado cuando se trata de adolescentes, ya que su corteza prefrontal —la región del cerebro encargada del razonamiento— no termina de desarrollarse hasta cerca de los 24 años. Por esta razón, pueden tomar decisiones precipitadas.
Un claro ejemplo es la serie 13 Reasons Why de Netflix, donde se difunde un chisme falso sobre una estudiante, tachándola de “libertina” o de “cascos ligeros”. Al final, la joven no soporta la presión y termina suicidándose.
Otro caso es una reciente noticia sobre una estudiante de secundaria que, tras ser víctima de bullying por parte de sus compañeros, saltó el barandal del tercer piso de su escuela y, por la razón que haya sido, cayó al vacío.
“No se trata de las hormonas propias de la adolescencia, sino de que su corteza prefrontal no ha madurado completamente. Por ello, no manejan bien la percepción del riesgo ni el control de los impulsos”, explicó la investigadora.
En los adolescentes, los chismes pueden tener consecuencias mucho más graves que en los adultos, quienes suelen integrar de manera más organizada y generalizada su experiencia y conocimiento antes de reaccionar.
Es necesario, entonces, que los padres, los maestros y la sociedad en general tomen en cuenta esta condición para proteger a los adolescentes, la población más vulnerable, de los efectos de algo que podría parecer trivial, como un chisme, pero que puede afectar seriamente su bienestar, concluyó la académica universitaria.
Ideas destacadas
☝️ Volver a indice- El chisme ha sido clave en la evolución social del ser humano.
- Genera respuestas emocionales en el cerebro, tanto positivas como negativas.
- En los adolescentes, puede tener consecuencias más graves debido a la inmadurez de su corteza prefrontal.
Créditos bibliográficos
☝️ Volver a indice
https://steptohealth.com/learn-the-psychology-behind-gossip-and-rumors/
https://unamglobal.unam.mx/global_revista/como-el-chisme-moldea-el-cerebro-y-la-evolucion-social/
Video complementario
